| Elizabeth Kübler Ross junto a una paciente terminal, escuchó numerosos testimonios de ECM. |
En 1975, en un Instituto Neuropsiquíatrico de San Francisco, California, efectuó un estudio sobre una particular clase de paciente: los sobrevivientes a una tentativa de suicidio. Podemos anticipar de ésta y de otras investigaciones posteriores que ese tipo de individuos rara vez viven sensaciones de luz y de paz, pero habitualmente cambian inmediatamente la propia actitud hacia la vida y la muerte, o también hacia la religión y la vida espiritual. Parece también que difícilmente vuelven a intentar el suicidio. Raymond Moody, llama la atención mundial. Una casuistica de 150 casos recogidos en once años de investigaciones trataba de personas que, consideradas muertas, han sido vueltas a la vida. Personas que han estado muy cercanas a la muerte por graves incidentes y que se han restablecido, y personas agonizantes que, antes de morir, han relatado sus vivencias. El libro no ha pretendido ser científico pero terminó siendo un best seller. Moody enumera quince características presentes en sus casos y afirma que cuanto más cercano uno está de la muerte más intensa es la vivencia. Comienzan los estudios que intentan una sistematización de la ECM y proponen varias interpretaciones. Sobre ésto nos referiremos a continuación. Una de las vivencias sobre las cuales se apoyan los estudiosos es la visión panorámica sobre la propia vida. Los psiquiatras R. Noyes y R. Kletty publicaron 215 casos en 1976, y examinaron varias interpretaciones. Admiten que no todas las vivencias de ECM son explicables, y que ciertamente no hay una teoría única que pueda explicar toda la fenomenología.
En 1977, hay otro best seller de Moody, con mayor focalización sobre contenidos místicos y espirituales de las experiencias. Dos parapsicólogos, Karlis Osis y Erlendur Haraldsson, este último profesor de Parapsicología en la Universidad de Reykjavik, publican un libro titulado At the hour of the Death que trae nuevas contribuciones a la investigación. El primero afirma que los datos experimentados son suficientes para decir que el alcohol, los fármacos, las drogas (livianas o pesadas) no producen fenómenos similares a la ECM, más aún, disminuyen o inhiben las vivencias típicas (dato que veremos muy controvertido, al menos, para algunas vivencias). La segunda contribución, que golpea a todos profundamente, es el hecho de que la investigación que ellos han realizado está destinada tanto a casos estadounidenses como a indios. La correlación intercultural ha demostrado -con alguna perplejidad- que la variable religiosa no influía mucho sobre los contenidos de la ECM. Variaban solo las figuras religiosas que aparecían en la ECM: Jesus y los ángeles entre los occidentales, Yama Ray (el Dios de la Muerte) y sus mensajeros entre los orientales. El poco valor que se ha dado a esta diferencia, a mi personalmente, me parece desconcertante. En 1977, junto a esta casuística, que tiende a evidenciar también, a menudo pero no muy claramente, el fenómeno en su totalidad como una contribución y una visión espiritual de la vida o como una primera desmostración de una distinción de algo en el momento de la muerte, junto a esta casuística aparece un estudio de S. Groff, una de las luminarias en el campo de los alucinógenos, junto a J. Halifax, que ha seguido la propia experiencia con LSD en pacientes terminales afectados por cáncer, y adelantan la hipótesis de que la ECM es una reactivación de los recuerdos del proceso de nacimiento. En efecto, el LSD reactiva muchos recuerdos supuestamente prenatales y da una subjetiva certeza de haber alcanzado una profunda intuición sobre la naturaleza de la muerte y del morir. Desde los años ochenta en adelante, es muy dificil seguir todo lo que ha sido publicado sobre la ECM. Se destaca, en 1980, el informe de un neuropsiquiatra E.A. Rodin que en el Journal of Nervous and Mental Disease se refiere a una experiencia personal. Durante una investigación quirúrgica tiene una ECM que califica como una "experiencia única". Dice que ha sido uno de los momentos más intensos y felices de su vida. No tengo dudas de que las experiencias publicadas sean reales y que tengan una profunda influencia sobre el significado que se da a la vida y a la muerte."
Me ha turbado cuando he leido que, a pesar de esta experiencia, E. Rodin queda convencido de que se trata de una "psicosis tóxica." El artículo de Rodin tuvo un gran eco en el ambiente científico. Moody, Sabom, Schmaper, Stevenson, Ring intervinieron con interpretaciones estadísticas, pero que difícilmente dejan una impresión fuerte sobre la realidad del fenómeno, sobre su frecuencia aunque varía de un autor a otro, el hecho es que muchas variables examinadas no parecen influir sobre el fenómeno: la edad, la cultura, el trabajo, el lugar de residencia, la religión a la que se pertenece, el tipo de crisis vital que ha afectado al organismo, la privación sensorial, etc. Greyson y Stevenson concuerdan en que nada puede explicar o reproducir el fenómeno global. Los lectores podrán leer las investigaciones y las observaciones del cardiólogo Sabom (1983). Y llegamos a 1983, año en el cual se viene a saber que también en Malasia, se han recogido casos de ECM y OBE. La fecha de todos modos es histórica, porque George Gallup Jr. funda la Gallup Poll Organization con un sondeo en escala nacional en Estados Unidos, y constata que 8.000.000 de americanos han vivido una ECM. El dato me deja perplejo sobre la posible gran diferencia que puede haber entre una verdadera ECM y una presunta. El caso personal al cual me referiré en el apéndice puede ser paradigmático de esta probable confusión de ideas. Es histórico también, porque el psiquiatra B. Greyson elaboró una NDES (New Death Experience Scale) un cuestionario para explorar las experiencias de pre-muerte, que muchos consideran como "uno de los medios técnicamente más apropiados para un acercamiento científico al problema. Greyson junto con Stevenson (el psiquiatra que ha estudiado tan a fondo también los casos de la llamada reencarnación), realizaron una gran contribución a la ECM desde 1980. Estoy de acuerdo con Pacciola que considera a la escala insuficiente. Además de lo que propone el profesor Pacciola como ya hicieron también Noyes y Kletti pondría a los sujetos como primera pregunta aquella sobre la conciencia de haber estado o no al límite de la muerte. Además tendría para preguntar a los expertos si no consideran necesario, para que se pueda admitir en el estudio un cierto caso (la famosa prueba de admisibilidad que se adopta para los casos clínicos) que haya habido pérdida de conciencia. No estoy convencido de que, en un caso como el de Heitn (1971) que cayó de 20 metros, quedando consciente y viviendo una visión panorámica de la propia vida, encaje en la casuística.
De todos modos creo que se debe recordar que si un estudioso realiza una investigación sobre este argumento con conocimientos científicos, no puede no usar este cuestionario. Desde 1985 a 1988, y todavía más adelante, se afirma cierta tendencia a afrontar el estudio de los cambios que el individuo sufre después de una ECM y las capacidades paranormales que se manifiestan. Moody todavía, una vez más, da su entusiasmada contribución y afirma: "En 20 años de intensas interacciones con estos sujetos, no he encontrado uno que luego de una ECM haya tenido una transformación profunda y positiva." Estamos ya en los años noventa, y en Italia aparecen algunas publicaciones de cierta importancia. Paola Giovetti es la estudiosa que mayormente ha divulgado el conocimiento de la ECM. A. Pacciolla y A. Sodaro han comenzado a interesarse por las ECM. F. Liversiani y E. Tiberi han también contribuido a estos estudios. También han habido discusiones y tesis de grado en cátedras italianas. Pero fue muy notable el desarrollo internacional de esta investigación. A fines de 1977, se constituyó una asociación, la IANDS (International Association for Near Death Studies) que tiene sede en Londres. En el texto de Pacciolla, hay una gran lista de naciones que han fundado asociaciones, que han organizado cursos y congresos. En el norte de Europa, después del primer congreso en Suecia, fue tal el interés que se ha constituido una Asociación de las Naciones Nórdicas (IANDS NORDEN). El mismo Pacciola ha contribuido con una investigación que ......

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