| Portada del libro de Aureliano Pacciola EPM (Experiencias Próximas a la Muerte) |
entre mayo y febrero de 1990.
Los resultados fueron objeto de una tesis de graduación en la Universidad de Padova, donde se aplicó la escala de Greyson.
La investigación constaba de 157 sujetos, 89 hombres y 68 mujeres, que en los últimos años fueron internados en la sección de Reanimación del Hospital de Savigliano. En ese lapso de tiempo, 32 personas murieron.
De los restantes, 64 personas respondieron a la investigación epistolar, una cosa extraordinaria si se piensa que investigaciones de este tipo, es decir, epistolares, tienen un 20 a 30 por ciento de respuestas. También este dato demuestra el compromiso de estas personas.
De las 64 que han respondido, 24 obtuvieron un puntaje en la escala Greyson superior a 7: signo éste de que los 24 pacientes tuvieron una gran probabilidad de ECM. Las enfermedades que habían provocado la recuperación eran todas gravísimas. Refiriéndonos siempre al test de Greyson, los items que han dado los resultados más interesantes son aquellos que se refieren a las percepciones de una luz brillante y la sensación de haber llegado a un límite, a una barrera más allá de la cual no está permitido pasar. Los items relacionados a lo paranormal han conseguido un modesto resultado, mientras que son importantes, los resultados que se refieren a la esfera trascendental: la sensación de entrar en un mundo ultraterreno.
El autor justamente, tiene alguna duda sobre el valor del test aplicado y se pregunta si han estado comprendidas todas las vivencias que hemos individualizado en el ECM. Estoy plenamente de acuerdo con él. De mi parte creo que la falta en el test de items que pregunten al sujeto sobre los cambios que esa experiencia ha provocado en su vida, en su modo de pensar con respecto al problema de la muerte, es una incomprensible omisión.
Incluso habiendo un decimoséptimo item para eventuales observaciones personales, no alcanza.
¿Qué se recoge de este óptimo estudio del profesor Pacciola? Estas vivencias son independientes del sexo, edad, raza, cultura, estado social. También los niños pueden tener una ECM y en el libro se refieren algunas investigaciones en ese sentido. Afirma el autor:
"La credibilidad y la genuinidad de la ECM no podrá constituir una demostración del más allá, ni de la existencia del alma, ni de la inmortalidad, ni de la reencarnación (un capítulo del libro está reservado a este embarazoso argumento). Eso que es objeto de fe, no puede ser demostrado científicamente." La posición es un poco "soft", o se acerca a la de mi desaparecido maestro Emilio Servadio, quien decía que estos fenómenos, como tantos otros paranormales, son "flechas indicativas" puestas en nuestro camino.
En cada uno de nosotros queda la elección del uso y la interpretación.

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