viernes, 6 de enero de 2012

ALGUNAS REFLEXIONES EN TORNO A LAS INVESTIGACIONES SOBRE EXPERIENCIAS


* Piero Cassoli**
Introducción Desde hace aproximadamente tres décadas, se ha observado una fenomenología que probablemente existía ya en los inicios de la humanidad, pero a la cual se había dado poco relieve. Entre las personas cuyas vidas entraban en grave peligro, algunas experimentaban una serie de experiencias que llamaremos "vivencias" (por lo tanto, subjetivas), las cuales a menudo ha sido interpretadas como muerte aparente por la suspensión temporal de los signos vitales, por ejemplo, actividad cardíaca, respiratoria, pérdida de la conciencia y de los reflejos.
Estos fenómenos han inducido a pensar a menudo, incautamente, que el sujeto ha estado muerto, que ha habido un contacto con el más allá y ha retornado para confesar su maravillosa experiencia. Se ha interpretado el retorno como si alguien del más allá lo hubiese devuelto, o porque no era su hora, o porque un eventual mensajero de la muerte se habría equivocado de fecha.
El poco relieve que hasta hace pocos años se ha dado a este fenómeno se puede atribuir probablemente al miedo a la muerte, a la tentativa de suprimir la idea, o aún más, exorcizarla. Recuerdo todavía cuando en los hospitales -hace cuarenta o cincuenta años- el moribundo era aislado, abandonado. ¿Llegará el día en el cuál podamos morir en casa, en nuestra cama, rodeados del afecto y la comprensión de nuestros seres queridos?
La Muerte: un hecho incontestable, único.
Se puede dudar de todo, menos de la muerte. Es un concepto que puede parecer obvio, pero que golpea. Lo he extraído, como gran parte de las cosas que escribiré, de un libro muy importante: EPM, Experiencias de Pre-muerte de Aureliano Pacciolia, psicólogo clínico y teólogo. Una nota siempre interesante: lo que se recaudó por este libro fue devuelto a beneficiencia. El autor ha hecho la promesa de hacer un poco de orden en el vasto material, a menudo anecdótico, que se ha publicado desde los años setenta en adelante.
Antes que nada, una definición: "Por EPM -escribe el autor- se entiende lo vivido por aquellos que han experimentado esos procesos, generalmente irreversibles, que a menudo preceden a la muerte clínica." Las causas podían ser muy variadas: traumáticas, infectivas, degenerativas, tentativas de suicidio. Las vivencias, a que nos hemos referido, son las siguientes:
1. Una sensación de bienestar y de paz.
2. Estar dentro o moverse velozmente dentro de un túnel.
3. Una percepción de luz y/o de paisajes luminosos acompañada de una sensación de alegría.
4. Una visión panorámica de la propia vida.
5. Una experiencia extracorpórea, que se describe al OBE (out of body experience).
6. Encuentro con una o más personas, difuntos (salvadores espirituales, como los llama Moody.)
7. Visiones precognitivas.
8. Deseo de no retornar al propio cuerpo.
9. La sensación de que hay una línea de frontera infranqueable.
10. Un cambio dramático de actitud, con un percepción de conocimiento, total y unificador, una intensa espiritualidad, una relación serena con la muerte y de amor hacia el prójimo.
11. Fenómenos olfativos paranormales.
12. Capacidad terapéutica.
Cada uno de estos items están tratados, antes o después en el libro de Pacciolla. Este autor presenta, además, una característica por la cual estaremos siempre agradecidos: cada referencia bibliográfica es facil de encontrar al pie de página, con aportes al texto citado.
En cuanto a la historia se refiere, para que ésta sea rica en episodios, el primer testimonio a que nos vamos a referir, es el de William Barrett, docente de física en Dublin, uno de los fundadores de la SPR. Estamos en el año 1926. La esposa de Barrett, especialista en cirugía obstétrica, cuenta que cierta señora, Doris, después de un parto difícil, estaba por morir, cuando imprevistamente se vió como iluminada y dijo ver seres maravillosos en una gran luz. Después dijo que veía al Papa y cerca de él a la hermana Vida. Esta en coma desde hacía 3 semanas, hecho que le había sido ocultado por su delicada salud. Cada uno de los presente le dijo que tenía que permanecer por el bebé, pero ella respondíó que no podía: "Si tu vieras aquello que yo estoy viendo comprenderías que no puedo quedarme." Piero Cassoli.
En 1937, un docente de anatomía, Geddes, comunica a la Royal Medical Society de Edimburgo, que un amigo suyo -pero después dirá que se trataba de él mismo- había vivido una extraña experiencia cuando se hallaba intoxicado gravemente por una infección entérica: "Me di cuenta de que mi ser se desprendía de mi conciencia... como una nube... podía fijarme en una persona para conocer sus pensamientos... podía estar en cualquier parte del mundo y me enojé cuando me trajeron de nuevo a la vida." Pero para hacer un exhaustivo análisis clínico efectuado por expertos, debemos llegar hasta 1952, cuando dos psiquiatras, Victor Frankl (creador de la Logoterapía y el Análisis Existencial) y O. Pótzel se refirieron a dos casos de personas que, cayendo de gran altura, revivieron como en un film todo el transcurso de su propia vida. En los años siguientes fueron varios los investigadores, casi todos médicos, que han dado distintas interpretaciones para explicar esta fenomenología, pero fue necesario llegar a 1970, para que la atención del público se focalice sobre esta investigación. Una doctora americana, Elizabeth Kübler Ross se refiere a centenares de personas que, en estado de pre-agonía o agonia, habían vivido algunas o muchas de estas fases que enumeramos antes.

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